viernes, 7 de noviembre de 2014

Pablo Picasso




(Málaga, 1881 - Mougins, 1973).


EL ENTIERRO DEL CONDE DE ORGAZ



5.8.58

Mosqueteros, Pablo Picasso
Castiza de pelo en pecho y brújula de afeitar cuentos y refranes por esos higos chumbos del cielo máquina de escribir mentiras alcahueteras y copa de cristal en fuego la primitiva imagen solitaria cogida a la solapa dibuja encima del tejado de injurias su juego hoja de parra puesta en el ojo de la amargura su tinta china y sus lágrimas colgando de la mesa adoban el besugo de sus problemas improbables las rendijas por donde mete sus dedos el sol, cada silla en su sitio y cada trapo sucio plantado de pie de cara a cara a la corteza de la piel de la estopa metida hasta las nalgas en la salsa repicando a rebato en la caldera tomo primero y capítulo cualquiera del mendrugo ojo abierto a la murga ratonera de rodillas delante del altar de la sartén. Milagro y hechizo del sastre y verdugo cubierto de manchas de aceite y lamparones de sangre verde del fondo a medio hacer del gran paisaje azul puesto en el caballete a secar su jugo de limón y cebolla hechos un lío en el charco amarillo de las sábanas sobre la barretina azul el gorro negro el abanico rojo y el manojo de tripas dando patadas flor de granado festón de hilos de oro y plata jazmín agua y pan seco plato lleno de tomates judías y cebolla aceite sal y pimientos almuerzo clandestino vestido de cura loco llevado por las angarillas rollizas de la puente de cal derretida sobre el estiércol de las nubes caldeando el azul tumbado durmiendo su mona al asomo de la punta de la nariz del mico en saludos y gracias y genuflexiones en raíces cuadradas y redondas al muy señor vuestro y no mío bodas de mierdas finas y lisas como seda de los balcones colgando del palacio de azúcar y turrón lamiéndose los labios grandes y pequeños de esta tarde de verano coleccionadora de mentiras y negro de huevo centenario puesto por la gallina clueca del tío vivo borracho volando sus cuentos y sus risas de vieja por esos cielos como un niño.


9.8.58

al acecho del día que sube de rodillas la escalera que da al patio y rodea de verde almendra la luciérnaga la frialdad del canto del ruiseñor encendido en el frío relleno de luz del ovillo lácteo derrumbando sus flecos sobre la colcha azul ultramarino ahorcado al palo mayor del pegote de blanco que pinta el trozo de pared salpicada de ocre. A pimienta que raspa la corteza de la noche ya despierta y descubierta en la cama deshecha una pierna caída tocando casi el suelo y la otra tendida a la pared hacia arriba inflada por el chorro de luna que las cuatro rendijas de la persiana chupan de su luz blanco pintado de blanco sobre blanco y azul y blanco moreno y blanco de su blanco puro y limpio y blanco y plata.


20.8.59

secante que al revés timan el oleaje que se lame la barba de media sandía cruje sus angarillas en la espuma blancuzca de la ropa tendida sobre el tejado – la cariñosa seda de su cuerpo embiste el nácar y la concha de la espada hincada en bizcocho de miel de sus danzas – el estribillo que chispea el jazmín de la parra canta la luz que sopla el jardín enamorado del pellizco de azul que cuelga de las uvas – el rosado sabor de la tarde silba sus caracolas y mece en sus brazos la gota de rocío que estalla en la falda el corderito Una cebolla desarrolla sus cuerdas dentro del acaramelado despertar de la
luna – el encaje plateado que levantan las palomas ríen sus penas.





No hay comentarios:

Publicar un comentario