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viernes, 23 de octubre de 2015

Miriam Elim

(Santiago de Chile, 1895- ídem, 1927).


¿Verdad que tú no sabes por qué amo yo la muerte?
Porque es el fin piadoso de esta jornada loca
en que es una sentencia el jamás poseerte
ni como a aquella flor que con unción se toca.
Porque la piedra fría con que oculte al mundo
la caridad consciente de algún piadoso hermano,
a mis huesos dará un calor más humano
que el que me den tus ojos de mirar tan profundo.
Tan profundo y mezquino...
ni una lágrima vierte de sus entrañas nunca.
El sol de su mirada mi jardín floreciera.
Por faltarme su luz está mi vida trunca.
¿Verdad que ahora sabes por qué amo yo la muerte?
Porque aunque tú me niegas todo cuanto te pido,
es muy cruel agonía el ir siempre temiendo
que despiertes mis ojos, puedan dejar de verte..

viernes, 12 de junio de 2015

Ida Vitale

(Montevideo, 1923). 

Salmo

Alaba lo que no conoces
por tu esperanza
y aún por tu mirada de hoy
         creyente
de la hermosura que muchos desdeñan;
alábalo por inconcebible,
por la constancia de sus absurdas
disposiciones.
El itinerario de tu viaje
          brevemente infinito
traza un dibujo que sólo tú no entiendes,
pero no te amotines;
en el ruidoso vacío de su centro
caerás
          trasmutable semilla
cuando la hermosura y esperanza
ensimismadas
          finen.
         

miércoles, 10 de junio de 2015

Cristina Peri Rossi

(Montevideo, 1941).

Anastasia Chernyavsky

Instrumento

Como el saxofonista enamorado del instrumento
cada noche desmonta las partes
y duerme con ellas
como el fotógrafo enamorado de la cámara
cada noche desmonta las piezas
y duerme con ellas

Yo, enamorada de tu cuerpo
cada noche limpio alabo venero tus partes
tus elementos
tus miembros exteriores
tus órganos que suenan como fugas
tus vísceras que palpitan llenas de sangre
tus vértebras dichosamente enhebradas
como las cuerdas de un piano
tus tubas tus arcos tus volutas tus odres
tus cántaros tus cofres tus cuevas
y voluptuosidades.

Y me duermo entre tus piezas
las acaricio en sueños
Las protejo las bendijo las cuido las mimo

Sólo así
a la mañana
podrás volver a ser
la música que amo
y aman todos
la luz y la sombra que buscan los fotógrafos y pintores
Mi ama
y mi señora
aquella a quien pulso como una tecla
y hago sonar para regocijo y deleite
mìo y general
La obra mi obra
tu obra
nuestra
en tanto tú
en tanto yo
en tanto nosotros.