Mostrando entradas con la etiqueta humano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta humano. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de septiembre de 2015

Thiago de Mello

(Barreirinha, Amazonas, 1926).

Los Estatutos del Hombre


Artículo 1.
Queda decretado que ahora vale la vida,
que ahora vale la verdad,
y que de manos dadas
trabajaremos todos por la vida verdadera.

Artículo 2.
Queda decretado que todos los días de la semana,
inclusive los martes más grises,
tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.

Artículo 3.
Queda decretado que, a partir de este instante,
habrá girasoles en todas las ventanas,
que los girasoles tendrán derecho
a abrirse dentro de la sombra;
y que las ventanas deben permanecer el día entero
abiertas para el verde donde crece la esperanza.

Artículo 4.
Queda decretado que el hombre
no precisará nunca más
dudar del hombre.
Que el hombre confiará en el hombre
como la palmera confía en el viento,
como el viento confía en el aire,
como el aire confía en el campo azul del cielo.


Parágrafo único:
El hombre confiará en el hombre
como un niño confía en otro niño.

Artículo 5.
Queda decretado que los hombres
están libres del yugo de la mentira.
Nunca más será preciso usar
la coraza del silencio
ni la armadura de las palabras.
El hombre se sentará en la mesa
con la mirada limpia
porque la verdad pasará a ser servida
antes del postre.

Artículo 6.
Queda establecida, durante diez siglos,
la práctica soñada por el profeta Isaías,
y el lobo y el cordero pastarán juntos
y la comida de ambos tendrá el mismo gusto a aurora.

Artículo 7.
Por decreto irrevocable
queda establecido
el reinado permanente
de la justicia y de la claridad.
Y la alegría será una bandera generosa
para siempre enarbolada
en el alma del pueblo.

Artículo 8.
Queda decretado que el mayor dolor
siempre fue y será siempre
no poder dar amor a quien se ama,
sabiendo que es el agua
quien da a la planta el milagro de la flor.

Artículo 9.
Queda permitido que el pan de cada día
tenga en el hombre la señal de su sudor.
Pero que sobre todo tenga siempre
el caliente sabor de la ternura.

Artículo 10.
Queda permitido a cualquier persona,
a cualquier hora de la vida,
el uso del traje blanco.

Artículo 11.
Queda decretado, por definición,
que el hombre es un animal que ama
y que por eso es bello,
mucho más bello que la estrella de la mañana.

Artículo 12.
Decrétase que nada estará obligado ni prohibido.
Todo será permitido.
Inclusive jugar con los rinocerontes
y caminar por las tardes
con una inmensa begonia en la solapa.
Parágrafo único:
Sólo una cosa queda prohibida:
amar sin amor.

Artículo 13
Queda decretado que el dinero
no podrá nunca más comprar
el sol
de las mañanas venideras.
Expulsado del gran baúl del miedo,
el dinero se transformará en una espada fraternal
para defender el derecho de cantar
y la fiesta del dia que llegó.

Artículo final.
Queda prohibido el uso de la palabra libertad,
la cual será suprimida de los diccionarios
y del pantano engañoso de las bocas.
A partir de este instante
la libertad será algo vivo y transparente,
como un fuego o un río,
o como la semilla del trigo,
y su morada será siempre
el corazón del hombre.

jueves, 7 de mayo de 2015

Marin Sorescu

(Bulzeşti, 1936 – Bucarest, 1996).


"Las sillas de los vecinos", Federico Hurtado


Capricho

Cada atardecer
Recojo entre los vecinos
Todas las sillas disponibles
y leo versos para ellas.

Las sillas son extremadamente receptivas
A la poesía
Si uno sabe ordenarlas.

Todo esto
Me emociona
Y durante varias horas
Les cuento
Qué bellamente murió mi alma
Durante el día.

Nuestros encuentros
Son generalmente sobrios,
Sin entusiasmos
Inútiles.

De cualquier modo
Significa que cada uno
Ha cumplido con su deber
Y podemos seguir
Adelante.



A usted

Mi rostro me parece conocido,
pero no recuerdo de dónde.

¿No era usted, por cierto,
con quién me reía de la vida,
pegando la nariz al espíritu
del mundo
como a un escaparate?

En el semblante usted tiene una arruga
que me recuerda cierta historia
moderna, contemporánea.

Si no me engaño, he visto vuestros ojos
maravillados por varias cuestiones habituales,
tristezas, noche, miedo.

¿Tienes algún pariente, una mano, un pensamiento,
algo valioso o parecido
en el sol
y en las demás estrellas fugaces?

Puedo jurar
que usted era el que se ha enamorado
eternamente
de aquella muchacha,
cuyo nombre se te escapa siempre.

Ah,
todo me parece muy conocido
en usted
hasta los días que no han sido
y los que van a ser.

A lo Ícaro

Anduve de mendigo entre los pájaros
y me dio, cada uno,
una pluma.

Una erguida de buitre,
una roja de ave del paraíso,
una verde de colibrí,
una parlanchina de papagayo,
una asustadiza de avestruz-
¡cuántas alas me dieron!

Me las puse en el alma
y comencé a volar.
Vuelo erguido de buitre,
vuelo rojo de ave del paraíso,
vuelo verde de colibrí,
vuelo parlanchín de papagayo,
vuelo asustadizo de avestruz
¡Cuánto he volado!

Clepsidra


No sé si me vacío
o me lleno.


Idéntico tributo de arena,
de ida
y vuelta.


Desdoblamiento


A la noche, alguien pasea con mi ropa
y la usa.
Por la mañana observo en los zapatos barro fresco.
¿Quién, tendrá un modo de andar parecido a mi andar?
Desde hace tiempo ha comenzado
a ponerse también mis pensamientos.
Cuando me despierto, no los encuentro nunca
donde los puse.

Están usados, cansados, con cerco en las ojeras,
se mota que alguien ha pensado con ellos
toda la noche.

¿Quién tendrá una alma parecida a mi alma?

El pasaporte


Este pasaporte
está escrito en mis huesos,
cráneo, falange, fémur, espinazo
y ordenado en tal forma
que se pueda leer muy claramente
mi derecho a ser hombre.



Remedio

Cuando se da el remedio para una enfermedad,
todos los que han perecido de esta enfermedad
tendrían que resucitar
y continuar viviendo
el resto de sus días,
hasta enfermarse de otra enfermedad,
cuyo remedio no ha sido todavía descubierto.


Escucho…


Escucho lo que dice el mundo
al pasar a mi lado.
Procuro formarme en lo posible
un bagaje de conocimientos.

Pero, demasiadas conjunciones,
preposiciones e interjecciones.
¡Vaya, tantas partículas de unión,
como si no estuviéramos estrechamente unidos!


Historioterapia


Cuando sufro de insomnio,
por la noche, antes de acostarme
tomo un atlas histórico
con un poco de agua.

Y, en tanto espero el resultado,
sigo con el dedo
el imperio de los hititas
y, después de un rato,
debo recomenzar con todo desde el principio,
porque, en verdad, el imperio de los hititas
es el imperio de los egipcios
o, más bien, el de los asirios...
el de los medo-caldeos...
el de los persas...

Si así están las cosas, pienso yo,
puedo dormirme
tranquilo.


"Dispositivo cientifico para la calibración de los sueños y 
determinación de su profundidad.", Federico Hurtado