jueves, 2 de abril de 2015

Clarice Lispector

(Chechelnik, 1920 - Río de Janeiro, 1977).




 Ramas de almendro en flor, Vincent Van Gogh

 
Ésta es la vida vista por la vida. Puedo no tener sentido pero es la misma falta de sentido que tiene la vena que late.

Quiero escribirte como quien aprende. Fotografío cada instante. Profundizo en las palabras como si pintase, más que un objeto, su sombra. No quiero preguntar por qué se puede preguntar siempre por qué y seguir siempre sin respuesta: ¿consigo entregarme al expectante silencio que sigue a una pregunta sin respuesta? Aunque adivine que en algún lugar o en algún tiempo existe la gran respuesta para mí. 

Y después sabré cómo pintar y escribir, después de la extraña pero íntima respuesta. Escúchame, escucha el silencio. Lo que te digo nunca es lo que te digo y sí otra cosa. Capta esa cosa que se me escapa y sin embargo vivo de ella y estoy sobre su brillante oscuridad. Un instante me lleva insensiblemente a otro y el tema atemático se va desarrollando sin plan pero geométrico, como las figuras sucesivas en un calidoscopio. 

Entro lentamente en mi dádiva a mí misma, esplendor dilacerado por el cantar último que parece ser el primero. Entro lentamente en la escritura como he entrado en la pintura. Es un mundo enmarañado de lianas, sílabas, madreselvas, colores y palabras, umbral de entrada a la ancestral caverna que es el útero del mundo y del que voy a nacer.

[…]

Lo que te escribo no tiene principio, es una continuación. De las palabras de este canto, canto que es el mío y el tuyo, se eleva un halo que trasciende las frases, ¿lo sientes? Mi experiencia viene de que ya he conseguido pintar el halo de las cosas. El halo es más importante que las cosas y que las palabras. El halo es vertiginoso. Hinco la palabra en un vacío descampado; vacío es una palabra como un fino bloque monolítico que proyecta sombra. Y es la trompeta que anuncia. El halo es el it.

Necesito sentir de nuevo el it de los animales. Hace mucho tiempo que no entro en contacto con la vida primitiva animal. Necesito estudiar a los animales. Quiero captar el it para poder pintar no un águila y un caballo, sino un caballo con las alas abiertas de una gran águila.

[…]

Te conozco enteramente porque te vivo enteramente. En mí es profunda la vida. Las madrugadas me encuentran pálida porque he vivido la noche de los sueños profundos. Aunque a veces flote en una aparente superficie que tiene debajo de sí una profundidad azul oscuro casi negro. Por eso te escribo. Por el soplo de las grandes algas y en el tierno manantial del amor.


De "Agua viva"



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