(Bulzeşti, 1936 – Bucarest, 1996).
| "Las sillas de los vecinos", Federico Hurtado |
Capricho
Cada atardecer
Recojo entre los vecinos
Todas las sillas disponibles
y leo versos para ellas.
Las sillas son extremadamente receptivas
A la poesía
Si uno sabe ordenarlas.
Todo esto
Me emociona
Y durante varias horas
Les cuento
Qué bellamente murió mi alma
Durante el día.
Nuestros encuentros
Son generalmente sobrios,
Sin entusiasmos
Inútiles.
De cualquier modo
Significa que cada uno
Ha cumplido con su deber
Y podemos seguir
Adelante.
A usted
Mi rostro me parece conocido,
pero no recuerdo de dónde.
¿No era usted, por cierto,
con quién me reía de la vida,
pegando la nariz al espíritu
del mundo
como a un escaparate?
En el semblante usted tiene una arruga
que me recuerda cierta historia
moderna, contemporánea.
Si no me engaño, he visto vuestros ojos
maravillados por varias cuestiones habituales,
tristezas, noche, miedo.
¿Tienes algún pariente, una mano, un pensamiento,
algo valioso o parecido
en el sol
y en las demás estrellas fugaces?
Puedo jurar
que usted era el que se ha enamorado
eternamente
de aquella muchacha,
cuyo nombre se te escapa siempre.
Ah,
todo me parece muy conocido
en usted
hasta los días que no han sido
y los que van a ser.
Mi rostro me parece conocido,
pero no recuerdo de dónde.
¿No era usted, por cierto,
con quién me reía de la vida,
pegando la nariz al espíritu
del mundo
como a un escaparate?
En el semblante usted tiene una arruga
que me recuerda cierta historia
moderna, contemporánea.
Si no me engaño, he visto vuestros ojos
maravillados por varias cuestiones habituales,
tristezas, noche, miedo.
¿Tienes algún pariente, una mano, un pensamiento,
algo valioso o parecido
en el sol
y en las demás estrellas fugaces?
Puedo jurar
que usted era el que se ha enamorado
eternamente
de aquella muchacha,
cuyo nombre se te escapa siempre.
Ah,
todo me parece muy conocido
en usted
hasta los días que no han sido
y los que van a ser.
A lo Ícaro
Anduve de mendigo entre los pájaros
y me dio, cada uno,
una pluma.
Una erguida de buitre,
una roja de ave del paraíso,
una verde de colibrí,
una parlanchina de papagayo,
una asustadiza de avestruz-
¡cuántas alas me dieron!
Me las puse en el alma
y comencé a volar.
Vuelo erguido de buitre,
vuelo rojo de ave del paraíso,
vuelo verde de colibrí,
vuelo parlanchín de papagayo,
vuelo asustadizo de avestruz
¡Cuánto he volado!
Anduve de mendigo entre los pájaros
y me dio, cada uno,
una pluma.
Una erguida de buitre,
una roja de ave del paraíso,
una verde de colibrí,
una parlanchina de papagayo,
una asustadiza de avestruz-
¡cuántas alas me dieron!
Me las puse en el alma
y comencé a volar.
Vuelo erguido de buitre,
vuelo rojo de ave del paraíso,
vuelo verde de colibrí,
vuelo parlanchín de papagayo,
vuelo asustadizo de avestruz
¡Cuánto he volado!
Clepsidra
No sé si me vacío
o me lleno.
Idéntico tributo de arena,
de ida
y vuelta.
Desdoblamiento
A la noche, alguien pasea con mi ropa
y la usa.
Por la mañana observo en los zapatos barro fresco.
¿Quién, tendrá un modo de andar parecido a mi andar?
Desde hace tiempo ha comenzado
a ponerse también mis pensamientos.
Cuando me despierto, no los encuentro nunca
donde los puse.
Están usados, cansados, con cerco en las ojeras,
se mota que alguien ha pensado con ellos
toda la noche.
¿Quién tendrá una alma parecida a mi alma?
de ida
y vuelta.
Desdoblamiento
A la noche, alguien pasea con mi ropa
y la usa.
Por la mañana observo en los zapatos barro fresco.
¿Quién, tendrá un modo de andar parecido a mi andar?
Desde hace tiempo ha comenzado
a ponerse también mis pensamientos.
Cuando me despierto, no los encuentro nunca
donde los puse.
Están usados, cansados, con cerco en las ojeras,
se mota que alguien ha pensado con ellos
toda la noche.
¿Quién tendrá una alma parecida a mi alma?
El pasaporte
Este pasaporte
está escrito en mis huesos,
cráneo, falange, fémur, espinazo
y ordenado en tal forma
que se pueda leer muy claramente
mi derecho a ser hombre.
Remedio
Cuando se da el remedio para una enfermedad,
todos los que han perecido de esta enfermedad
tendrían que resucitar
y continuar viviendo
el resto de sus días,
hasta enfermarse de otra enfermedad,
cuyo remedio no ha sido todavía descubierto.
Escucho…
Escucho lo que dice el mundo
al pasar a mi lado.
Procuro formarme en lo posible
un bagaje de conocimientos.
Pero, demasiadas conjunciones,
preposiciones e interjecciones.
¡Vaya, tantas partículas de unión,
como si no estuviéramos estrechamente unidos!
Historioterapia
Cuando sufro de insomnio,
por la noche, antes de acostarme
tomo un atlas histórico
con un poco de agua.
Y, en tanto espero el resultado,
sigo con el dedo
el imperio de los hititas
y, después de un rato,
debo recomenzar con todo desde el principio,
porque, en verdad, el imperio de los hititas
es el imperio de los egipcios
o, más bien, el de los asirios...
el de los medo-caldeos...
el de los persas...
Si así están las cosas, pienso yo,
puedo dormirme
tranquilo.
| "Dispositivo cientifico para la calibración de los sueños y determinación de su profundidad.", Federico Hurtado |
No hay comentarios:
Publicar un comentario