(Montevideo, 1923).
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Salmo Alaba lo que no conoces por tu esperanza y aún por tu mirada de hoy creyente de la hermosura que muchos desdeñan; alábalo por inconcebible, por la constancia de sus absurdas disposiciones. El itinerario de tu viaje brevemente infinito traza un dibujo que sólo tú no entiendes, pero no te amotines; en el ruidoso vacío de su centro caerás trasmutable semilla cuando la hermosura y esperanza ensimismadas finen. |
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