viernes, 3 de abril de 2015

José Ángel Valente

 (Orense, 1929 - Ginebra, 2000).

Odio y amo

Aquí herido de muerte
estoy. Aquí goteo
espesor animal y mudo llanto.
Aquí compruebo
la resistencia ciega de un latido

a la fría posibilidad del puñal. 
Aquí pronuncio 
la palabra que nunca
moverá una montaña. 
Aquí levanto 
inútiles barreras
que derriba la muerte.
Aquí libro batallas 
contra el viento, incluso
contra un ángel (aún cojeo 
hacia el lado de Dios).
Aquí y cada día
y cada hora y
cada segundo me he negado a morir.

Aquí odio la vida, sin embargo. 

Odio cuanto levanta al aire
una frente o un pétalo.
Cuanto he besado, cuanto
he querido besar y ha sido
materia o voz de mi deseo. Odio
y amo. (Amo
con demasiado amor.)

jueves, 2 de abril de 2015

Clarice Lispector

(Chechelnik, 1920 - Río de Janeiro, 1977).




 Ramas de almendro en flor, Vincent Van Gogh

 
Ésta es la vida vista por la vida. Puedo no tener sentido pero es la misma falta de sentido que tiene la vena que late.

Quiero escribirte como quien aprende. Fotografío cada instante. Profundizo en las palabras como si pintase, más que un objeto, su sombra. No quiero preguntar por qué se puede preguntar siempre por qué y seguir siempre sin respuesta: ¿consigo entregarme al expectante silencio que sigue a una pregunta sin respuesta? Aunque adivine que en algún lugar o en algún tiempo existe la gran respuesta para mí. 

Y después sabré cómo pintar y escribir, después de la extraña pero íntima respuesta. Escúchame, escucha el silencio. Lo que te digo nunca es lo que te digo y sí otra cosa. Capta esa cosa que se me escapa y sin embargo vivo de ella y estoy sobre su brillante oscuridad. Un instante me lleva insensiblemente a otro y el tema atemático se va desarrollando sin plan pero geométrico, como las figuras sucesivas en un calidoscopio. 

Entro lentamente en mi dádiva a mí misma, esplendor dilacerado por el cantar último que parece ser el primero. Entro lentamente en la escritura como he entrado en la pintura. Es un mundo enmarañado de lianas, sílabas, madreselvas, colores y palabras, umbral de entrada a la ancestral caverna que es el útero del mundo y del que voy a nacer.

[…]

Lo que te escribo no tiene principio, es una continuación. De las palabras de este canto, canto que es el mío y el tuyo, se eleva un halo que trasciende las frases, ¿lo sientes? Mi experiencia viene de que ya he conseguido pintar el halo de las cosas. El halo es más importante que las cosas y que las palabras. El halo es vertiginoso. Hinco la palabra en un vacío descampado; vacío es una palabra como un fino bloque monolítico que proyecta sombra. Y es la trompeta que anuncia. El halo es el it.

Necesito sentir de nuevo el it de los animales. Hace mucho tiempo que no entro en contacto con la vida primitiva animal. Necesito estudiar a los animales. Quiero captar el it para poder pintar no un águila y un caballo, sino un caballo con las alas abiertas de una gran águila.

[…]

Te conozco enteramente porque te vivo enteramente. En mí es profunda la vida. Las madrugadas me encuentran pálida porque he vivido la noche de los sueños profundos. Aunque a veces flote en una aparente superficie que tiene debajo de sí una profundidad azul oscuro casi negro. Por eso te escribo. Por el soplo de las grandes algas y en el tierno manantial del amor.


De "Agua viva"



martes, 31 de marzo de 2015

Eduardo Milán

(Rivera, Uruguay, 1952).

III
No es el deseo,
es la violencia de la luz
que precipita la palabra.
No es el deseo del nombre,
es la violencia.

¿Buscando un dolor puro
cuando el dolor, aquí, ahora,
está poblado de matices?
Desposeídos, humillados, postergados,
fueras de serie, sin tierra, sin-agua,
aborígenes, sin tierra, desplumados,
soltados a los dientes incisivos
del perro capital que vendrá
a incidir con sus dientes incisivos.
Esos: los que te miran con ojos sin comer.




IV
Yo no busco un dolor puro,
busco su nombre para delatarlo.
Nada de puro aquí,
nadie puro en mí
salvo la voluntad de delatar el dolor.
Eso es poeta, para los que vienen:
el que delata el dolor
que late en toda entraña oscura.
Eso es poeta, para los que vienen:
y luego canta la alegría
del derecho al aire de la tierra.




Escribir es como un círculo,
como la creación de una cabeza de viento.
Es como abejas alrededor de algo
así como un panal, así como una dulzura
saliendo de tus senos por una vez posible:
ésta. Así es escribir,
no como se dice oscuramente debajo de una piedra,
la del alma. Así es como el alma
va perdiendo gravedad y levanta.

Braulio Arenas

(La Serena, Chile, 1913 - Santiago, 1988).


El mundo y su doble

Comienzo del mundo
Manos demasiado ardientes
Bocas interiores que a todo ademán se duermen
Partes del cuerpo
Tú partes del cuerpo
Tú partes de las manos y de sus pupilas
Muestras con un ademán las gemas del encanto
Tú duermes reflexionas.

Sales al encuentro de un monstruo
Al bello día donde la piedad se hechiza
Piedras fulminantes del día de la espera
A ti a tus hombros producen estupor
Ver otros hombros en una sucesión de ahogadas
Bellas mujeres sobresalen del placer
Todavía estupefactas por la realidad
Aun dormidas por el sueño
Encantadas por amor ausentes por piedad
Sus hombros que laten
En sus ojos que encuentran a ciega
No vivas a ciega no vivas a respiración
Un fatal rayo atraviesa tus pestañas
Un cielo te acaricia
Muda entre la sangre y la piedad