miércoles, 18 de marzo de 2015

Elisa Dejistani



RUNAS

Había entonces

ojos albinos

los inventaba

en cada runa

en cada piedra afilada

en el reverso

para descifrar quizá

una contraseña

el coraje de permanecer


Ahora

hay luces huérfanas

apenas un resplandor

por entre los agujeros negros

el espasmo

de un corazón partido

donde se filtra la distancia

entre la caricia y el deseo

en ese costado exacto

en que se abren los cuerpos

y la cintura es una curva obscena

y todo arde

y todo  sucede



LA PALABRA 

Palabra

escrita

en la arena de los mitos

canto aciago

de las sirenas

Con las manos de orfebre

tejedora de intriga

con perfil ambiguo

dimensión de ausencia


Palabra

con soles

colgados en la voz

arrancada del fuego


Palabra

que muerde entrelíneas

señales de humo




EL SILENCIO

Me clausuro

construyo

una bruma indudable

oreja o talismán

de la memoria


En la negritud del signo

la nada se defiende con todo


Y el silencio

es esta luz carnívora

del verbo



"A tidone", Elisa Dejistani.
 

TRÁNSITO

Mi razón no pide piedad
se dispone a partir

Hamlet Lima Quintana


Partiré
suelta en transiciones
para atenuar los rituales
el final de la carrera
Partiré en el sigilo
abriéndome paso
por entre las ventanas
que esperan decisiones

Soltaré mi libro
de repente
cerradura abierta en los ojos
ajedrez renuente a la fuga
Partiré
como una fábula bien urdida
en la galera del mago
deslizándome hacia arriba
enrollando mis páginas
encogida dentro

Me iré
toda repartida
en el canto


 

EN LA FRAGILIDAD DE LA PALABRA


En la fragilidad de la palabra
me resguardo de mí misma:
sicario
con el que deletreo mi costado izquierdo
mientras el derecho se llena de manchas
y arrugas
y puntos suspensivos

Por eso la bestia que me habita
ataca a mi sombra
la retuerce
mastica el alto rugido de la sangre
y por fin
se entrega


ESPECTROS

Quién
insiste en rebelarse
Para quién
soplan las bocas
liberan el sonido
Quién
acude entre renglones
conjuga tiempos
derrama el oro
del insomnio
escarba en la prosodia
un grito sofocado
la escritura del cuerpo
su condena
Quién
golpea desde
una letra oscura




VIBRACIONES

Crecí en una clave
infierno o paraíso
encerrado en la piel
Crecí extranjera
por mucho tiempo
suspendida en la alta marea
gemela del mar y de la nube:
Apología de azucenas
Reencarno
en la música del tacto
en el ritmo del deseo
en la abstinencia del sol




Cuando escribo
comienza a circular mi cuerpo
es para volar que me vuelvo
pequeña y ligera


Hay noches
en que permanezco acorralada
al borde de mí misma
me abro la ausencia
en mitad del dolor
y aúllo
como loba capitolina


Hay una fracción
en que la misma soledad
me abandona


Es para llenarme de olvido
que entro en mí
y me despojo





 

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